Blog Siglo XXI de Ricardo Rouvier

Espacio de análisis y diálogo sobre política y cultura

Análisis Reservado 21

Por Ricardo Rouvier • Sep 9th, 2009 • Categoría: Portada

Cobos-Cristina-Nestor

1)    La lucha por el poder

>    Estamos, una vez más, en un momento crucial de la política nacional. Ninguna fracción tiene poder suficiente como para establecer un dominio total sobre la sociedad argentina, y menos una hegemonía.

>    En general, estas coyunturas generan incertidumbres respecto a como desembocarán las fuerzas en pugna. El oficialismo tiene un horizonte de debilidad parlamentaria y la oposición mantiene un nivel de fragmentación de tal magnitud, que es muy difícil predecir quién la conducirá.

>   Entre los actores principales, hay que mencionar al justicialismo. Pero es en realidad hoy,  un actor poderoso más imaginario que real; es un gigante dormido que carece de conducción. Si el peronismo permanece dividido y con justicialistas desplegados en varias direcciones, asomará una vez más la oportunidad para que la oposición acceda al gobierno. Como ocurrió cuando De la Rúa ganó las elecciones.

>    El Gobierno ha entrado en una segunda etapa postelectoral. La primera fue la de negación o aceptación renuente de la derrota electoral. Pero, como era previsible -menos para la oposición-, Néstor Kirchner como jefe político no se iba a entregar ni a capitular.

>    Por desliz del lenguaje se ha usado, yo también lo he mal usado, el concepto de contraofensiva que tiene una resonancia especialmente trágica en la historia contemporánea argentina. En realidad lo que hay es una avanzada del Gobierno que ha retomado la iniciativa, frente a una oposición que es la envidia de cualquier oficialismo por su ineptitud política.

>    Decíamos en el informe anterior, y ratificamos, que gran parte del futuro del kirchnerismo está ligado a la gestión del gobierno. Entre las iniciativas sobresale: mantener las facultades especiales otorgadas del Congreso al P.E.; poner en marcha un plan social destinado a generar empleo a través de cooperativas; estimular  la ruptura del contrato de la AFA con TyC Sports (grupo Clarín); firmar un acuerdo entre la AFA y el Canal 7 para la transmisión sin cargo de los partidos de fútbol; y, en la misma línea, enviar al Congreso el Proyecto de Ley de Medios Audiovisuales.

>    Respecto al plan de empleo y actividad económica a través de las formas del cooperativismo, todavía faltan detalles como para establecer un juicio sobre la eficacia del plan.

>    Hay que considerar que, de acuerdo a algunos balances de claro tono económico, la falta de planes sociales con suficiente anclaje en los sectores más postergados, permitieron la ruptura del voto popular en el conurbano. Como hemos dicho, este enfoque no debe ser despreciado, pero en el análisis hay otro enfoque que es olímpicamente olvidado. Y tiene que ver con la ausencia de una subjetividad favorable al Gobierno. El campo de la derrota no es sólo el bolsillo de la gente, sino sobre todo la cabeza de la ciudadanía.

>    No obstante, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner haciendo gala de su capacidad de resistencia, muestran su vitalidad y hacen sentir su iniciativa sobre la oposición. Mantienen la dialéctica amigo-enemigo que les permite sostener al Gobierno, aunque ya no cuenten con los consensos amplios de otrora. Están parados sobre la legitimidad otorgada en el 2007 y evitan tomar nota en términos de gobernabilidad negociada sobre el resultado 2009.

>    La realidad es que si el Gobierno hubiera tomado un camino de negociación profunda a sus costados (cosa que el kirchnerismo ni pretende ni siente), seguramente la oposición estaría sitiando al gobierno de Cristina. Y en esta línea se advierte una cierta “complicidad” en la intentona destituyente de minorías sociales y políticas y el kirchnerismo. Kirchner entiende que en el juego que juega le conviene tener un adversario que quiera tumbarlo antes del 2011. Y la actitud política del Gobierno, de franca negación, de la oposición o de sus aliados, alimenta los deseos imaginarios de que se vayan antes del tiempo que corresponda.

>    La oposición está al garete ante un barco, el kirchnerismo, que se niega a naufragar. Las contradicciones entre Carrió y Stolbizer; entre Felipe Solá y De Narváez / Macri; entre los radicales y Cobos; son las principales pujas que existen alimentadas por la ilusoria avanzada imaginaria sobre el poder después del 28 de junio. Justamente, la gravedad de la situación política es que ningún grupo, o agrupación, o líder de la oposición, hoy puede garantizar una armónica sustitución del kirchnerismo.

La situación económica, al compás de la recuperación de nuestros principales clientes internacionales y el aumento de los precios de los commodities (Brasil, China), permite un pronóstico optimista. Pero no hay que pensar que se va a obtener inmediatamente un crecimiento al 8 o 9% del PBI para el 2010.

2)     El armado kirchnerista

>   El kirchnerismo enfrenta un gran desafío a su capacidad de inventiva e imaginación, que consiste en el diseño de una construcción política y la afirmación de su identidad con vistas al proyecto de construir mayorías hacia la renovación del 2011.

>    El oficialismo lucha por convertirse en una tendencia profunda de la política nacional o; en su defecto, será sólo un acontecimiento coyuntural que repite ciclos como fue el menemismo.

>   El acceso de Kirchner en el 2003 surgió de una coyuntura cuasi azarosa que expresó la necesidad de continuidad y superación del gobierno de emergencia de Eduardo Duhalde, que a su vez, intentaba remontar la crisis del 2001 y la agonía del ciclo de los ´90. Sus ejes constitutivos tuvieron que ver con la restauración de la gobernabilidad, los derechos humanos, una política focalizada en la producción, el mercado interno y el empleo; y con la aspiración proclamada de disminuir significativamente la desigualdad. Esta fue, hasta el momento, una aspiración incumplida.

>   El proceso de acumulación política fue estimulado en paralelo con el crecimiento de la economía, el mejoramiento del comercio exterior, una reactivación de la demanda interna y la reversión de la crisis social. La metodología fue navegar con dos puntos de apoyo; uno, el puente que Kirchner propuso desde el peronismo hacia la centro izquierda; y otro, el no olvidar que fue uno de los tres candidatos del justicialismo.

>    El carácter pendular de ir desde la transversalidad, ideológicamente más amigable pero con pocos votos, hacia un origen peronista, mostró animadores y detractores, pero selló su derrotero. De aquí en más, el kirchnerismo debería transitar sobre estos dos soportes.

>    A mediados del 2007 el crecimiento económico y el acrecentamiento de poder alcanzaron su punto de inflexión. A partir de allí, la mesetización económica y social, coincidió con el inicio de un desplazamiento de los sectores medios, que, una vez recuperados en su status social, empezaron a mirar al gobierno de Néstor Kirchner con ojos críticos en lo procedimental.

>   En octubre del 2007 la derrota de Cristina Fernández de Kirchner en las principales ciudades del país, cuando en el resto ganaba por amplia diferencia, fue un mensaje que los estratos medios enviaron y que no fue atendido.

>  Ciertas construcciones ideológicas que se incluyen dentro del kirchnerismo desvalorizaron estas señales, afirmando que el único eje estratégico era lo popular – entendiendo a la clase trabajadora como sujeto – en una imaginaria liquidación del régimen capitalista. Son estos mismos sectores también que quisieran adscribir el proceso político argentino a la experiencia venezolana, lo que sólo es posible sobre el cadáver de los estratos medios.

>   Pero, la mancha opositora iniciada en las grandes urbes se extendió, generando el quiebre del vínculo gobierno-sociedad. Estimulada por la inflación tan real como negada oficialmente; y luego con el conflicto por la 125, que asentó un golpe decisivo para disolver consensos y realinear las fuerzas políticas en otro plano. Quedó acotado el espacio político y simplificado en la resolución binaria, sin que la mayoría de la población comprendiera los sentidos de la contradicción.

>   Una de las patas, el peronismo, empezó a distanciarse. En silencio, el justicialismo político retrocedió, con su proverbial instinto de supervivencia, y le quedaron al Gobierno los movimientos sociales, de naturaleza más superestructural que en su momento fundacional, y el apoyo entusiasta de la centro izquierda; que entrevió en la 125 una épica antioligárquica. Cada vez más se advertía que el kirchnerismo se aposentaba sobre un tinglado prestado.

>   Como si fuera poco, el Gobierno abrió otro frente de conflicto con su interpelación a los medios de comunicación en general, y al multimedio Clarín, en particular. La relación de fuerzas empezaba a inclinarse en contra del poder, recién estrenado por Cristina, y casi sin ser advertido se fueron drenando los consensos.

>    Hoy, después del 28, el kirchnerismo hace sus cuentas para saber qué posee para continuar y seguir siendo un actor principal del tablero político, o de lo contrario, languidecer dando razón a aquellos que creen que el kirchnerismo es un fenómeno coyuntural, que no es un movimiento peronista sino que ha usado al peronismo.

>    Ahora, y retrasadamente, los diversos sectores que confluyen en el kirchnerismo, se plantean la construcción orgánica, como una recuperación de lo que Néstor Kirchner como jefe debería haber emprendido en épocas de bonanza política.

>    Mientras tanto, el Gobierno de Cristina hace su gestión y recupera lo que nunca debería haber perdido, el centro del poder institucional. En un país dónde los partidos están prácticamente disueltos, el Gobierno es la única institución política que expresa al oficialismo, al que hay que sumar el inestimable apoyo de la CGT de Moyano. Si el centro de decisión está fuera del gobierno, no hay más a la vista que puro desierto.

>   La reforma política y el llamado al Consejo Económico y Social, parecen pasos dados a recuperar a los sectores medios y a ganar tiempo, aunque, por ahora, son medidas insuficientes para reconquistar confianza. Tampoco está claro si el Gobierno hace esto como gesto táctico, o hay un giro estratégico, un cambio de la modalidad política del kirchnerismo, dispuesto a librar la batalla democrática en internas abiertas dentro del P.J.

>    Esta tarea es de una gran complejidad, se trata de iniciar una etapa arquitectónica, con un P.J. que es hoy una federación de partidos provinciales, aunque mantiene un poder territorial de tal envergadura que se convierte en un garante de institucionalidad y segura sucesión (sino se reedita con otros nombres, la pelea Menem – Duhalde).

>    El régimen político nacional, por su inorganicidad, es una verdadera ciénaga para los innovadores, y la apatía generalizada de la población ejerce una enorme presión en contra de los cambios. Esto debería haber sido considerado como antecedente desde el 2003, y desconfiar de la frágil opinión pública. Tampoco hay que apostar todo a las posiciones libertarias del peronismo de izquierda y el progresismo, que ofrecen mayor libertad y pureza que la realpolitik.

>   Los partidos políticos, con mengua de algún dirigente, han recibido con beneplácito este paso institucional del Gobierno de Cristina; y la sociedad ve bien que la confrontación haya dejado paso al diálogo. Este es un costado inédito del kirchnerismo que algunos hasta lo mutan denominándolo cristinismo, como si la gestión sola pudiera recuperar lo perdido.

>    Es indudable que ocupar el Gobierno genera una ventaja para la estructuración de organizaciones políticas, pero entramos en una coyuntura de mayor presión financiera, de puja distributiva y de realineamientos de sectores sociales y políticos, principalmente de la oposición, dejando poco espacio para que el oficialismo pueda rearmar alianzas. Por el contrario, el kirchnerismo hace el esfuerzo de no perder más piezas de las que le descontaron las urnas.

>    Estos son los momentos en que el lugar de la oposición es más confortable; porque el oficialismo es el que está obligado a responder a una sociedad que ha votado mayoritariamente en su contra; aunque no haya elegido algún proyecto específico diferente.

>   Ningún adherente al oficialismo niega la posibilidad de que el ex presidente siga siendo el jefe del kirchnerismo, pero depende de su voluntad de conducción, aunque ya no sea el jefe del justicialismo. La cuestión del diseño asoma como compleja y hasta contradictoria según quien la mire. El primer gran tema que se plantea por delante es la enorme mampostería de poder del justicialismo que no se puede negar ni evitar. Habrá que repasar con qué se cuenta en estas horas, en los ejecutivos provinciales y en las intendencias del conurbano.

>    Con vistas al 2011, los jefes locales serán más celosos en la conservación de su territorio; ya dieron un anticipo de esto el 28. De ahí que de la buena articulación entre los gobiernos nacional, provinciales y locales, ante un justicialismo dividido y una CGT unida, podría sacar algún provecho el kirchnerismo. No obstante, seguro se van a producir intentos de alianzas parciales destinadas a ejercer algún veto hacia el ex presidente del P.J.

>    Además, están los movimientos sociales y los grupos transversales. Los movimientos de base que se autodefinen como peronistas se declaran herederos de la tendencia revolucionaria de los 70 y, por lo  tanto, desconfiada de la mayoría de los dirigentes sindicales y del armado pejotista. Estas afinidades del oficialismo han llevado a que el duhaldismo, el menemismo y otros sectores tradicionales del justicialismo, lo califiquen casi como una aberración del peronismo histórico.

>    Esta acentuación identitaria del justicialismo coloca al kirchnerismo por afuera y establece alguna distancia que podría ser ejecutada en caso de que hubiera una fuerte vertebración partidaria. Más importante que la cuestión doctrinaria es la nula tolerancia del peronismo con la derrota.

>    Si Kirchner se quedara afuera del P.J.; su futuro político se vería comprometido, ya que con la otra pata no es suficiente, aunque por el momento no parece que vaya a ocurrir tal cosa. También, y desde una hipótesis más extrema, podría darse la situación al revés; Kirchner podría romper y quedarse con una porción del P.J. Pero eso también sería anticiparse a los tiempos por venir, porque todavía nadie sabe con cuántos soldados cuenta.

>    Si la gobernabilidad transita normalmente este largo período hasta el 2011, largo por las condiciones y la desigualdad en las relaciones de fuerza, y cumple el mandato como quiere el oficialismo, el peronismo disidente, y el resto de la oposición (logrando sobreponerse a algunos sectores empresarios que tienen afán de destitución y devaluación), igual el kirchnerismo tendrá que sobrellevar su armado de dos patas y, al mismo tiempo, mantener el rumbo de la administración.

>    La fidelidad a este proyecto, por convicción o conveniencia de algunos gobernadores peronistas, no les impedirá observar con atención cuál es la alternativa ganadora a futuro. Por lo tanto,  cualquier armado no tendría sentido sin un desemboque electoral con alguna garantía de resultado significativo; y nadie, por otra parte, sacrificará su  territorio se llame como se llame el jefe.

>   Hoy, Reutemann vuelve a dudar sobre su candidatura, pero claramente está enfrentado al kirchnerismo. Macri, todavía, es reprobado en el examen de peronista; y Scioli sigue retrocediendo casilleros y en la actualidad aspiraría a ser reelegido. Posiblemente aparezcan otros nombres que hoy no están en la primera plana.

>    Se supone, entonces, que el proyecto kirchnerista será jugar en las posibles internas abiertas del P.J. (el modo preferido serían las primarias norteamericanas) que permitirá a muchos transversales votar y, además, contar con una porción del peronismo. Si de este modo no llegara a ser candidato, ser árbitro o elector del candidato.

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3 Comentarios »

  1. Si el análisis no fuera bueno (que lo es) se justificaría por esta frase: “una oposición que es la envidia de cualquier oficialismo por su ineptitud política”. Felicitaciones.

  2. Es realmente posible que Macri sea en algún momento candidato del PJ????? tamaña aberración de concretarse, no sería el final definitivo del Pejotismo???

  3. En partes coincido, y en tras no. Por ejemplo no veo el por què apoyarse en los trabajadores se haga sobre el cadàver de los estratos medios. Pero en sìntesis la cuestión es ver cómo teje su política el K. Creo que, desgraciadamente, no puede quedarse fuera del PJ pues es éste el que volverá a ganar con un candidadto a lo K o con otro de derecha. Las internas abiertas que propone son muy peligrosas porque le darían más posibilidades al de la derecha, Reutemann por ejemplo. Y dividir el voto peronista le daría posibilidades a una alianza opositora tipo De la Rúa. No sé si existe otra posibilidad. Es una cuestión de alta política que K debe decidir. Creo sí que la sociedad argentina de las grandes ciudades está desquiciada por los grandes medios y que con las 2 últimas reformas )fútbol y Ley de mdios) se volvió a la iniciativa. Mucho dependerá que se logre la aprobación de la ley que sería la primera victoria después de tantas derrotas. El panorama por ahora es pesimista pero confiemos…

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