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Análisis electoral – 2009

Por Ricardo Rouvier • Jul 31st, 2009 • Categoría: En los medios

Publicado en “Peronismo y Genero” – Julio 2009

Lo que es más extraordinario aun es que un adivino le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado llamó al adivino y riendo le dijo: “Los idus de marzo ya han llegado”; a lo que el adivino contestó compasivamente: “Sí, pero no se han ido”.  Plutarco

1.    El balance de los daños

Los motivos del voto, generalmente son diversos, pero en todo el país el voto contrario al kirchnerismo acumuló una pérdida de tres millones de sufragios desde la presidencial del 2007 a la fecha.  El consenso del gobierno nacional quedó reducido, cuantitativamente,  a un tercio de la población.  La elección presidencial que consagró la continuidad del kirchnerismo con una proporción importante de votos; tuvo una característica electoral que el oficialismo no consideró; la boleta del FpV perdió en las principales ciudades del país. Este fue un aviso que la clase media envió y que no fue escuchado.

Considerando el 70% del padrón electoral representado por la Prov. De  Buenos Aires, Ciudad de Bs.As.; Córdoba, Sta. Fe y Mendoza; el oficialismo perdió, en esta porción electoralmente privilegiada, dos millones de votos.

Vamos a analizar estos distritos electorales, pero la comparación correcta es establecer las diferencias entre elecciones legislativas puras. Porque sino la incidencia que tiene la concentración del voto a cargos ejecutivos distorsiona el adecuado balance.

Respecto al distrito más importante que expresa al 38% del total nacional, o sea el territorio bonaerense, la Alianza FpV se presentó en la elección legislativa del 2005 como una coalición que arrastraba a buena parte del voto peronista. Por fuera de ésta se presentó un peronismo disidente con el tradicional nombre de Partido Justicialista. Aquella obtuvo un triunfo rotundo del 43% para la lista de diputados y el P.Justicialista el 15,2%. En dicha elección se presentó como candidata a Senadora Cristina F. de Kirchner; superando el promedio y concitando un 45,8% de apoyo. Chiche Duhalde alcanzó el 20% de los votos.

Ahora en la reciente elección para  diputados la variación porcentual entre esta fecha y el 2005 marcó una caída del 30,2% de los sufragios para el F.pV. Siendo superado por una expresión que congregó al peronismo disidente con el 34,58% expresado como Unión-Pro.

En la geografía social del voto, se observa claramente la partición del voto peronista en la performance electoral entre oficialismo y oposición, sobre todo en el segundo cordón bonaerense. La derrota tiene aditamentos cualitativos que no pueden dejar de señalarse. El adelantamiento de las elecciones buscando una fecha más propicia, la inclusión de las candidaturas testimoniales y jugar al propio ex presidente y al gobernador en funciones; calificación de modo más grave a la derrota.  Por otra parte y a despecho de las estadísticas oficiales, la situación social de los estratos medios bajos y bajos de la población fue uno de los factores que definió al voto pobre.

En la Ciudad de Bs.As.; la caída fue más estrepitosa, ya que la variación porcentual negativa fue para el kirchnerismo fue de 42,9%. Sobresale en el debate político porteño que lugar debe ocupar el peronismo, y la necesidad de que el P.J. vuelva a tener protagonismo en un distrito en que la expresión del justicialismo es cada vez más débil.

Parte del voto peronista, sobre todo en las barriadas capitalinas mas cercanas al conurbano votaron por la Unión Pro en primer lugar, ya lo habían hecho con más decisión en la elección a Jefe de Gobierno del 2007 cuando el candidato era Macri; pero en este caso, la aparición de Pino Solanas logró reorientar parte de ese voto hacia Proyecto Sur. Lo que recogió de voto justicialista la alianza kirchnerista detrás de la lista encabezada por Carlos Heller fue muy magro.

La provincia de Córdoba es un buen ejemplo de las políticas de alianzas desplegadas por Néstor Kirchner y que tuvieron su culminación en las elecciones de junio del 2009. En el 2005 el P.J. cordobés, liderado por De la Sota, se alineó detrás de Unión por Córdoba. Por su parte, Kirchner jugaba con duplicidad al peronismo cordobés, en tanto intentaba una alianza con el Partido Nuevo de Luis Juez. Recordemos que el entonces Intendente de Córdoba era parte de la transversalidad frente a un P.J. burocratizado. Finalmente; ni Juez, ni el P.J. oficial local jugaron con el kirchnerismo que obtuvo el cuarto lugar en las elecciones.

En esta elección el partido de Juez se impuso para Senadores y cedió el primer lugar a la UCR para diputados. El P.J. se ubicó en tercer lugar perdiendo un 32,1% de votos respecto a cuatro años atrás; y el FpV que había ido tanto con el justicialismo local como con el Partido Nuevo, alcanzó apenas el 9,12% de los sufragios.

La Prov. de Santa Fé es también, como parte de una política general, ejemplo de construcción y destrucción de alianzas. El kirchnerismo pasó de considerar al socialismo santafesino como socio transversal, a la pejotización y revalorización del P.J. Terminó en tercer lugar con el 7,76% de los votos a Senador.

2.    Una crónica anunciada

Al comenzar este punto, es necesario que aclaremos que por pertenecer a una de las tradiciones fundantes de la Argentina moderna; como es la corriente nacional y popular;  consideramos la sacralidad del voto, esto quiere decir que si el pueblo no nos vota mayoritariamente se debe a que nos equivocamos. Por lo tanto, no caben ni maquillajes a los números, ni lecturas antojadizas sobre la derechización de la sociedad, o la ausencia de conciencia de los sectores populares; estableciendo arbitrariamente el lugar luminoso de la razón jerarquizado e inaccesible frente a un pueblo bárbaro. Tampoco se puede decir, como se escucha mencionar a algunos funcionarios, que la “gente no entendió” al gobierno.

Vamos a señalar los que, a nuestro criterio, constituyen los momentos y factores claves para comprender porque calificamos a la derrota como anunciada.

Desde el 22% de N. Kirchner en el 2003, el gobierno logró mantener las políticas de expansión económica y desplegó una serie de reformas; algunas de importancia y otras que quedaron a mitad de camino. La llegada del kirchnerismo expresó el contraciclo de los´90, y la superación de una etapa que había terminado en una de las peores crisis de la historia. En los primeros momentos el gobierno se apoyó en dos columnas legitimadoras: la opinión pública y el soporte del ex presidente E. Duhalde, principal referente de la política bonaerense. Hasta que en la dinámica acumulativa de poder N.Kirchner decidió autonomizarse de Duhalde y conducir personalmente la estratégica provincia de Bs.As. Pero, desde mediados del 2007 el kirchnerismo fue malgastando poder hasta el 28 de junio pasado.

El buen vínculo entre el gobierno y la sociedad se fue perdiendo a partir de una serie de hechos. Estos acontecimientos permitieron a estratos sociales medios reaccionar con retardo en la oposición al estilo del matrimonio Kirchner. Este estilo fue y es caracterizado como demasiado confrontativo, irascible, crispado; transgresor de los modos culturales y sociales dominantes.

Aquí cabe hacer una aclaración conceptual, ya que aquel señalamiento ubica a la crítica en un lugar secundario al mencionar las formas; volviendo a aquella clásica distinción entre forma y fondo. Sin embargo, de lo que estamos hablando es de la metodología respecto a la construcción y la  acción política; y la cuestión metodológica no es menor, es también política. Hay metodologías más democráticas o más autoritarias en el diseño de la formación y conservación del poder (1).

Antes de la caída, las clases medias habían aceptado o metamorfoseado a través de la caricatura las prácticas  no formales del presidente Kirchner. Desde el 2003 las modalidades de Kirchner les resultaban extemporáneas, pero esto estaba subordinado, relativizado por la importante recuperación económica que benefició, entre otros, a dichos estratos. Cuando el crecimiento se detuvo o dió signos de mesetización, entonces aquello que era menor o inferior, pasó a ser importante. Algo parecido le ocurrió a Menem con el tema de la corrupción y la reacción demorada de sectores sociales, beneficiados por las políticas económicas de los ´90.

El principio registrado de la ruptura del vínculo fue antes de las elecciones de oct. del 2007 y se produjo en la disonancia ocurrida entre la inflación vivida y sentida por la población, y la negación de la misma por parte del gobierno. La administración estatal tenía otra salida: aceptar la existencia del incremento de los precios y ponerse a la cabeza de la lucha contra la inflación.

Luego vino la elección que consagró a Cristina y el veto de la clase media ya mencionado. La boleta del FpV perdió en la Ciudad de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, La Plata, Mar del Plata, Ciudad de Sta. Fe y Mendoza.

Cristina como Pta. alcanzó en febrero del 2008 el máximo nivel de popularidad, con el empujón de la victoria hasta que el 11 de marzo a través del decreto que incluía la Resolución 125 sobre las retenciones al sector agropecuario, comenzó a desatarse un conflicto desproporcionado, en el cual el gobierno hipotecó su popularidad. Aproximadamente el 60% de la población sintió que el campo, como genéricamente y equívocamente se lo llamó, era agredido por el gobierno, hasta que empezaron a desplegarse acciones ofensivas de los productores agropecuarios que hicieron que la mayoría de la población girara hacia posiciones más neutras; pero totalmente ajenas a alguno de los actores en lucha.

En síntesis; el kirchnerismo a partir de la inflación y su derivación institucional con la intervención en el INDEC y con el conflicto con el campo desandó un camino de acumulación de poder; hasta llegar al revés electoral de junio como la culminación de una crónica anunciada.

Si uno tuviera que resumir una explicación del descenso de un gobierno en la consideración de la sociedad; deberíamos decir que el gobierno no logró conquistar a la mayoría de la subjetividad colectiva en función de los cambios. Su caída se produjo en la mente de los argentinos. Recibió un acompañamiento más por el mejoramiento socioeconómico – mientras este duró -, que por una afinidad ideológica con la traza de sus reformas; algunas muy importantes.

El kirchnerismo subestimó los procesos de elaboración de los consensos; creyendo que con la sola gestión desnuda era suficiente; y sin asentar sus políticas en construcciones políticas sólidas. Apelo a la lógica binaria, a veces hasta con el uso militarizado del lenguaje, para entender y dominar la complejidad de la política.

La posterior pejotización de N. Kirchner luego del ensayo de la transversalidad, mostró al gobierno demandando los votos necesarios para asegurar gobernabilidad. Fue premiado y castigado  por la opinión pública, a la que había apelado en sustitución de las estructuras políticas. El otro gran actor que juega en línea con sus públicos-clientes son los medios de comunicación, frente a los cuales el kirchnerismo confrontó abiertamente, en otro debate en que la población no logró ser incluida.

(1) También es un error focalizar en forma excluyente en la cuestión comunicativa. El problema de la comunicación es ante todo político, y luego pueden observarse cuestiones técnicas que hacen a la difusión de la gestión, y al pésimo  uso de los medios oficiales.

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Un Comentario »

  1. HOLA:el sabado en Carta Abierta despues de haber cuestionado la expresion “el gobierno esta sitiado” me sugeriste que leyera tu blog. Encontrè una frase que es casi identica a lo que dije en la asamblea:”el gobierno podría haber reconocido el incremento de los precios y se podría haber puesto al frente de la lucha contra la inflación”Ahora bien, para luchar contra la inflaciòn es necesaria una teoría que la explique, un diágnostico.¿Cual es?No soy especialista en el tema pero me parece que las empresas formadoras de precio decidieron incrementar su tasa de ganancia. Si se acepta esta respuesta ponerse a la cabeza de la lucha contra la inflaciòn implica enfrentarse polìticamente con esas empresas, muchas de las cuales habìan sido elegidas como aliadas estratégicas.Enfrentarse con ellas supone redefinir el caracter polìtico del gobierno,o sea, un giro a la izquierda.Claro que de ser así hay que entrar en detalles y no caer en sanatas ideológicas.Bueno, en otro momento la seguimos. Chau. Guillermo

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