Querido Mario
Por Ricardo Rouvier • May 21st, 2009 • Categoría: Aluvión ZoológicoEsa es la pregunta. Cómo decirte desde este lugar ignoto que tengo y que tu conoces aunque no me conoces. Como decirte tantas cosas.
Transformemos el tu en el vos, en el che que tanto te gustaba, y así puedo seguir hablándote con más confianza. Crucemos el charco ida y vuelta. Buenos Aires-Montevideo; Montevideo-Buenos Aires, y ese olor especial de medialunas que se encrespa y sube por la dieciocho. El vapor de La Carrera y proa a la noche, y unas tímidas luces mostraban el abrazo anticipado del puerto.
Querido Mario. Nombrarte es nombrar a Marcha y a Quijano; a la oficina, a La Tregua. Esa rebelión de trajes grises y amores reprimidos. Saber que estabas ahí aunque yo era tu ansioso desconocido.
Cuántos amores sembraron tus versos; cuántas veces tus libros nos hicieron fuertes ante mujeres invencibles. Competimos y ganamos con Táctica y Estrategia y la cita militante “en la calle somos mucho más que dos”.
La música de Favero de aquél Long Play grabado en México con Nacha cantando, diciendo tus cosas simples como medialunas. Tus libros fueron armas de guerra en los ´70. Cuando llegaba la yuta se encontraba con tus versos demarrados como balas.
Como decirte tantas cosas; que ya fueron dichas o que nunca o que estarán al final de algún camino, en que la dulce utopía nos mate y nos salve con un beso
Ahí pude o puedo, ahora sí encontré la palabra. ¡ Gracias compañero!!
No te salves
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo


