Blog Siglo XXI de Ricardo Rouvier

Espacio de análisis y diálogo sobre política y cultura

Ley de Radiodifusión

Por Ricardo Rouvier • Aug 28th, 2008 • Categoría: Actualidad

Hicimos una encuesta nacional sobre el tema de referencia y obtuvimos resultados que nos sorprendieron gratamente, por la reacción negativa de la opinión pública a la concentración de la propiedad de medios de comunicación. Esto adquiere importancia debido al interés que existe y a lo avanzado del proyecto de Ley de Radiodifusión para remplazar a la normativa vigente.

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13 Comentarios »

  1. Es increible la vigencia de la actual ley que tiene desprotegida a la sociedad frente a la manipulación mediàtica del monopolio Clarin. Quienes utilizamos medios alternativos, blogs, prensa internacional, foros podemos prescindir parcialmente de este condicionamiento pero el tema es grave y atenta contra la democracia desde sus principios mas elementales.

  2. Excelente Ricardo ¡¡

  3. Me parece correcto que se aplique esa ley , es un avance en el sentido de libertad de los medios , en opinar como uno quiera y no estar siempre diciendo lo mismo . Es una verguenza TN , El 13 y todos las raíces de Clarín , poseen todo y hacen lo que quiere , eso debe terminar .

  4. Me parece perfecta la encuesta.
    Lo que publica el grupo clarin es un real mentira.
    Le quieren hacer creer a la gente que destruir a los lobys es quitar libertad de expresion.
    Somos reenes de los canales de cable y las comunicaciones en la actualidad.
    Recuerden a todos los medios haciendo propaganda a favor de los cortes interminables del campo y criticando un corte en una calle de media hora.
    Los dos cortes estan mal pero para ellos los del campo estaban bien.
    Muchas gracias por permitirnos expresar.

  5. Sería bueno que detalles la cantidad de entrevistados/encuestados

  6. La muestra fue de 1200 entrevistados.

  7. Acerca del debate sobre el futuro del sector mediático en la Argentina

    Por Ricardo Rivas. Docente en la cátedra de Opinión Pública de la carrera de Periodismo en la Universidad de Palermo (UP).

    Como advertencia previa a la lectura de las líneas que siguen – responsabilidad de todo emisor — es necesario declarar que considero justo y necesario, más aún, imprescindible, dejar atrás la tan vieja como desactualizada y sucesivamente emparchada desde el 10 de diciembre de 1983 Ley de Radiodifusión vigente en la Argentina
    La iniciativa para reformar la legislación que regula la actividad del sector económico de los medios, en tanto necesidad, está legitimada por la sociedad argentina.
    Así lo indica, al parecer, una encuesta que pocas horas atrás divulgó la empresa privada Ricardo Rouvier & Asociados que, entre el 25 de agosto y el 7 de septiembre pasados, realizó 1.200 contactos telefónicos en todo el país para consultar sobre la percepción social sobre el tema.
    Afirma Rouvier que el 62,35% de la población “no está de acuerdo” con que “una empresa sea dueña al mismo tiempo de un canal de TV de aire, de varios canales de cable, de un diario y de una radio”.
    Asegura este profesional además que el 58,3% de los consultados, “ve algún peligro en que una misma empresa posea todos estos medios de comunicación”.
    Precisa luego que el 52,8% de los encuestados sostiene que una concentración mediática como la mencionada “sería un monopolio” y que un 27,6% afirma que un grupo de medios altamente concentrado “manipularía la información”.
    Es cierto que, con los mismos datos recolectados en el campo por Rouvier, la encuesta mencionada podría llegar a otras conclusiones porque, ante este tipo de trabajos — siempre — es necesario recodar que aún en esas condiciones otras afirmaciones conclusivas pueden emerger porque ellas están íntimamente vinculadas con los criterios de análisis que se apliquen en esa instancia.
    La prudencia — que obliga aun en estado de certeza a la incorporación de una cuota de equilibrada desconfianza para tratar de opinar apoyándonos sobre bases sólidas — exige recordar que el resultado de toda encuesta es sólo una foto de un momento social que puede variar sustancialmente en el segundo siguiente a concluir el estudio realizado y, de ninguna manera, reporta la película completa sobre el sentimiento social.
    Pero también es una certeza que, hasta el momento, en la esfera académica al igual que en el campo político, en el marketing, en la economía, por mencionar sólo algunos campos, se reivindica ese tipo de metodología aplicada a las investigaciones sociales — en este caso para auscultar a la opinión pública — como válida, más exactamente, pertinente, cuando se pretende conocer qué piensa el ciudadano sobre cuestiones puntuales y eventualmente trascendentes.
    La regulación legal del sector mediático que por estos días aborda el Parlamento argentino, sin dudas lo es, entre otras cuestiones, porque no somos pocos los que consideramos que los medios forman parte sustancial del sistema de educación informal.
    Pero no me quiero detener mucho más en revisar y repetir lo tanto dicho sobre el tema para decir lo mismo que muchos han expresado con mucho más solvencia.
    Sí quiero proponer una reflexión acerca del comportamiento de las partes que aparecen como más involucradas en la disputa que abrió la iniciativa, aunque es parte de un debate que nos pertenece a la sociedad argentina como colectivo.
    En mi opinión, un corto, conciso, contenido masivo con el que se me interpela como ciudadano consumidor de contenidos mediáticos en los últimos días, ameritaría – por parte del emisor — alguna aclaración para poder comprender y aprehender quién dice qué cosa a través de qué medio y con qué pretendido efecto.
    Para intentar ser claro: ¿Qué quiere decir que “la realidad se puede tapar o hacer tapa”?
    Seguramente por la incompletud de mi conocimiento sobre todo tipo de tema — la que asumo en plenitud pese a mi condición de docente universitario — en cada oportunidad que leo esa frase, en las estaciones de subte, en alguna página impar de un diario, en formato de pieza publicitaria institucional en la tele, la significo alternativamente como una amenaza o como una propuesta de negociación con aquellos que impulsan una nueva regulación de intereses para un sector tan sensible, que no somos pocos — como lo demostró Ricardo Rouvier, entre otros — aunque tenemos diferentes niveles de involucramiento en ello.
    Umberto Eco, palabra más palabra menos, afirma que la forma de utilizar el lenguaje da cuenta de la forma de pensar del emisor.
    De allí las dudas que plasmo aquí.
    En los momentos en que pienso que esa ocurrente frase publicitaria institucional se trata de una amenaza, imagino que — en algún momento — el emisor “tapó” la realidad en orden a presuntos beneficios de los que equilibradamente podrían haberse beneficiado – voluntaria o involuntariamente — las partes enfrentadas, en otros tiempos, juntos, con algún receptor de ese mensaje casi críptico que no todos los públicos conocemos, aunque algunos imaginamos.
    En los momentos en que pienso que se trata de una propuesta de negociación del emisor hacia ese receptor que no todos los públicos conocemos, aunque algunos imaginamos, pienso que lo insta a cambiar de actitud, a morigerar su impulso, a acotar su deseo de cambio, lo que será reconocido con una vuelta al inmediata a la instancia pasada de “tapar” para dejar de “hacer tapas”.
    Frente a tales muestras de violencia comunicacional en desmedro de la capacidad de análisis de los receptores masivos imagino luego que la necesidad de reformar la legislación regulatoria del sector mediático ha pasado a un segundo plano para, por lo menos, dos de los actores que ejecutan incansablemente sus guiones en el escenario públicos en procura de imponerse ante ese adversario al que pretenden arrodillar y sin considerar la posibilidad de acordar.
    Para los estrategas de las dos partes enfrentadas — a partir de sus emisiones y sin más conocimiento que esas acciones — parece que no existe la gama de los grises. Todo lo miran desde el negro o el blanco. Desde el triunfo o la derrota y, en orden a ello, intentan la fragmentación de los públicos desde una simplificación bastarda, autoritaria y de baja calidad democrática e institucional.
    El sector mediático es complejo. Los medios, en tanto vectores inseparables del desarrollo social y económico, no pueden ni deben ser pensados dentro de ese parámetro tan desaconsejable como inconducente.
    Tal vez, el proyecto de ley de servicios audiovisuales sea sólo una de las fases para abordar un estratégico sector.
    En los últimos meses — desde que la iniciativa del Poder Ejecutivo alcanzó estado público — mucho se ha escuchado y hablado acerca de espacio radioeléctrico, la forma administrativa en que eventualmente se redistribuirá ese bien social que es necesario proteger, sobre los pasos que marcará el derecho administrativo — de aprobarse el proyecto en el Parlamento — para adaptar las estructuras empresariales actuales a las nuevas normas legales.
    También se ha dicho e imaginado mucho acerca de eventuales ganadores y perdedores cuando finalice la disputa; sobre los efectos que la nueva ley tendrá sobre el mercado laboral; sobre el sistema jurídico; sobre la Libertad de Expresión.
    Todos los emisores tienen — tenemos — desde la buena fe, buenos y atendibles argumentos. Más o menos sólidos. Más o menos fundamentados.
    Sin embargo, me parece, con la nueva norma no será suficiente. Socialmente, es atinado ir por más.
    Comunicación y medios — insisto, de cara al desarrollo social y económico — son temas para abordarse desde distintos lugares pero nunca escindidos uno del otro..
    Será preciso — de cara a la pluralidad y, desde allí, a la construcción y constitución de ciudadanía — revisar también en algún momento qué hacer todos aquellos sectores que convergen en el sector mediáticos.
    Tampoco deberían quedar fuera de dichas revisiones el Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP) y las áreas que lo constituyen.
    También ese segmento deberá ser abordado por la sociedad en su conjunto a través de sus representantes.
    Siento y propongo — porque lo asumo como una demanda social y democrática en línea con el sano debate que se ha instalado en la Argentina a propósito del proyecto de ley de servicios audiovisuales – que, entre otras reformulaciones, los directorios del SMNP, como los de las empresas estatales que lo integran (Canal 7, Télam, Radio Nacional las casi 40 radios en todo el país, entre otras) deberán conformarse con directores que podrían ser designados, por ejemplo, por aquellos partidos políticos que tengan representación parlamentaria y en los mismos porcentajes alcanzados por esas instituciones en cada elección presidencial.
    Luego, será la hora de analizar los contenidos a emitir por el SNMP de cara al tipo de ciudadanía que se procure constituir, a los valores sociales que se quiera desarrollar, a las regionalidades, a las ideas de integración federal interna o regional externa que se acuerden como políticas de Estado.
    Hay mucho, sin dudas, por hacer. De allí la riqueza e importancia sustantiva del debate social que se desarrolla y que no deberíamos permitir que se agote allí. En la aprobación o rechazo de esa sola norma.
    Debatir sobre medios es debatir sobre democracia y ciudadanía. Sobre tipos de democracia y ciudadanía posibles. Es debatir sobre el futuro desde la posiblidad de mejorar el presente a partir de una mayor pluralidad en el acceso a la información.
    “De los laberintos, se sale por arriba”, afirmó Leopoldo Marechal. Es un excelente momento para recordarlo.

  8. la lucha por los medios audiovisuales es sin ninguna duda LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS,ya que la penetracion cultural (condicion ineludible)para someter e los pueblos tiene en los medios del sistema su principal herramienta,en en 1492 (cuando nos descubrieron) comenzo la aculturtacion de nuestros pueblos,hoy con mas herramientas (los medios)es cada vez mas fuerte,nuestros problemas son de origen cultural ni politicos ni economicos,cultural,ES CLARO Y COHERENTE QUE NO QUIERAN ENTRGAR SUS ARMAS,por esto yo pienso que HAY QUE QUITARSELAS,A COMO DE LUGAR,y para esto no alcanza con la voluntad de un gobierno,ES IMPRECINDIBLE EL PUEBLO ORGANIZADO DETRAS DE UN PROYECTO NACIONAL Y POPULAR Y REVOLUCIONARIO,solo el pueblo salvara al pueblo….un abrazo…chacho

  9. Absolutamente, de acuerdo

  10. La voluntad de debate sobre la Ley de Medios

    por Joaquín E. Meabe
    UNNE-Corrientes
    jmeabegigaredcom@gmail.com

    Parece que hay una marcada retracción en orden a la voluntad de debatir la
    Ley de Medios. Habría que pedir a todos los colegas que digan algo y no
    tanto por lo que hace a lo que se ha escrito sobre el miedo enquistado en
    la intelectualidad argentina, sino por la cuestión de la agenda de lo que
    hace falta hablar y debatir para que la libertad de opinión y la libertad
    de prensa tengan contenido y no se reduzcan a la libertad de comercio
    cultural y a la libertad del negocio de imprenta, que son también dos
    libertades importantes pero secundarias respecto de la libertad de opinión
    y de prensa. Si no se hace el examen de estas cuatro libertades la cuestión
    se disuelve en el interior de la industria cultural o en el interior de los
    aparatos de propaganda gubernamentales.

    Si la puja es entre industria cultural y aparatos de propaganda
    gubernamentales, como hasta ahora ha ocurrido a propósito de la Ley de
    Medios que se encuentra en el parlamento, la controversia no hace más que
    atender a intereses económicos y comerciales o a conveniencias respecto de
    los posicionamientos de los grupos de poder. Ese es el debate de los que
    controlan el orden establecido y como en ese debate no hay ninguna
    referencia a los problemas relacionados con la agenda de esa gran parte de
    la sociedad, que no participa del poder en el seno de aquel orden
    establecido, y que es la ciudadanía, su resultado es nulo respecto de la
    libertad de prensa y de la libertad de opinión. Y como tampoco en ese
    debate se sinceran los intereses que se defienden, en verdad es poco lo que
    queda de interés en orden al debate entre industria cultural y aparatos
    gubernamentales.

    El plano del orden establecido, en el que antagonizan la libertad de la
    industria cultural y la libertad de la acción gubernamental y sus
    correlativos intereses: el interés económico de la industria cultural y el
    interés relativo a la conveniencecia del gobierno. Y el plano de la
    ciudadanía que no reviste en el plano privilegiado del orden establecido y
    en el que antagonizan la libertad de opinión y la libertad de prensa con
    sus correlativas expectativas: la expectativa pluralista en el que se
    edifica la libertad de opinión y la expectativa de difusión que se edifica
    en el acceso y la difusión en la que los medios de comunciación son el
    soporte (causa eficiente) de la libertad (causa final o telos de la
    libertad).

    Si no se desglosa la agenda de la libertad en relación a los medios de
    comunicación el debate es una mera verbalización de intereses que se
    disfrazan de opiniones. Incluso los grupos de interés examinados en esta
    perspectiva no resulta ser sino grupos de presión asociados a intereses
    antes que a ideas. Esos mismos intereses pueden expresar anhelos generales
    (como Poder Ciudadano, Greenpeace o la Asamblea de Gualeguachú que corta
    periodicamente el acceso a Uruguay) por la planta de Botnia, etc.) pero, en
    los hechos, solo ponen de manifiesto y privilegian la agenda de interses a
    los que adscriben. No prejuzgo sobre esos intereses ni hago tampoco
    cuestión del eventual altruismo de algunos (como Grenpeace) pero la falta
    de sinceridad respecto de los propios intereses solo sirve para degradar el
    debate.

    Miremos la cosa con ejemplos para que esto no sea un mera verbalización.

    El primer ejemplo es el de la industria cultural. Los dueños de los medios
    privados se quejan por las restricciones que la Ley de Medios establecería
    sobre las participaciones en mutimedios y en el control de mayorías
    accionarias o en la cuestión de las licencias. Pero en ese debate de
    intereses lo que queda afuera es el nivel completamente degradado de esa
    misma industria cultural. En particular la televisión no es más que un
    inmenso sumidero de basura, mala educación y aburrimiento. Y el problema
    del monopolio de esa basura, de esa mala educación y de ese aburrimiento es
    un asunto que tiene que ver con el conjunto de la sociedad. En medio de esa
    basura solo se baila ( y muy mal) por un sueño (de momento), se acumula
    vulgaridad acerca de accidentes de transito, farándula y ejemplos ridículos
    de algunos personajes del entorno gubernamental. Pero en la televisión
    argentina de la industria cultural (la estatal practicamente no existe) no
    hay noticiosos serios, no hay cine que valga la pena, no hay información
    desagregada y de detalle del país o sus regiones y ni siquiera de la propia
    Buenos Aires en cuyo espacio geográfico funcionan los grandes canales de
    televisión abierta. Jamás se ha debatido la educación (el desgranamiento,
    la mala formación, la ineficiencia pedagógica, etc) y los problemas fuera
    de Buenos Aires solo llaman la atención cuando alguna catástrofe sirve para
    aumentar el raiting como cuando se desborda un río en Salta. Entonces cabe
    preguntarse, teniendo como ejemplos al alcance de la mano a la televisión
    brasileña o española, ¿si no hay que debatir y demandar otro tipo de oferta
    que sirva para atenuar la basura mediática? Hay por cierto mucho más, pero
    no avanzo porque solo presento un ejemplo.

    Un segundo ejemplo es el de los diarios. El periodismo de los diarios es
    100% amarillo y amarillo oscuro. Entonces que queda de la libertad de
    prensa cuando no hay agenda. Jamas se ha tradado en los medios el problema
    de la producción de medicamentos genéricos. Tampoco se debate el problema
    académico y científico. No hay un solo registro en los grandes diarios de
    la cuestión denunciada en tu libro La Nomenkaltura Académica en la Cultura
    Argentina, que se está debatiendo en Internet. Tampoco se registra un solo
    debate sobre la saturación y la disfuncionalidad de la administración de
    justicia. Tampoco hay debate sobre el petróleo y su control estratégico.
    Tampoco hay ningún debate en los medios sobre el monopolio de las técnicas
    de los transgénicos. Tampoco hay un debate sobre los pool de siembras de
    soja y nunca se ha publicado una sola lista con los 100 más altos
    propietarios o que controlan esos pool de siembra. La lista es
    interminable. Si hay exceso de páginas sobre Antonini Wilson o el uso de
    aviones por parte de la pareja presidencial. Pero nunca se ha debatido
    porque un buque de bandera extranjera solo puede tocar en el tránsito por
    el Paraná un solo puerto. O porque hay tan pocas univerasidades nacionales
    o porque no hay universidades de las provincias. Y si esto no está en la
    agenda de los medios y si sólo está en la agenda el problema de las
    restricciones a la participación accionaria, entonces, o esa libertad no
    sirve más que para invertir y ganar o perder dinero o, en conjunto, los que
    no participamos del orden establecido somos todos unos descerebrados que
    solo damos rienda suelta a la basura que nos ofertan los medios.

    No solo hay que llamar la atención. Si no se debate, uno puede llegar a
    pensar que en verdad y como conjunto social externo al orden establecido
    tendemos a ser algo muy parecido a un grupo de descerebrados que solo da
    rienda suelta a la basura que ofertan los medios. Y esto último es muy
    inquietante.

    Joaquín E. Meabe
    UNNE-Corrientes
    jmeabegigaredcom@gmail.com

  11. [...] Encuesta sobre la Ley de Radiodifusión http://www.ricardorouvier.com.ar/blog/…

  12. La dupla K se constituye con 2 personas para nada confiables. Cuando vieron que a medida que se daban los resultados de las elecciones, la forma negativa sería lo próximo, se les ocurrió adelantarlas; por supuesto que la consecuencia era la previsible, antes o después. No pensaron que cambiando la causa, podría variar el efecto. ¿Porqué ahora deciden cambiar la ley de Medios Audioviasuables? Lo lógico es pensar que han ideado algún sistema dictatorial para perjudicar a la opinión pública. De suerte que es necesario cuidarse sobremanera, porque no se trata de gente buena a veces se equivoca, sino que hay que pensar en lo peor que puede lucubrar la mente de Néstor, quizás con algún retoque de Cristina. De suerte que lo que corresponde es recomendar a los más capaces, que obren con el mayor cuidado, analizando las distintas alternativas. Lo que quizás deba agregarse en la ley es el establecer sanciones para las posibles violaciones, aún sólo con culpa.

  13. no se de que trata la ley de radidifusion pero no creo que sea verdad lo que dicen en las propagandas de “(para que otras voces se escuchen)” todo lo contrario creo que es para ocultar las malas noticias de este gobierno como por ejemplo la pobresa y ademas como decia el senador picheto el 98% de las noticias de este gobierno son malas ¿ que acaso eso es mentira? esto es para manipular los medio

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