Traición y salvación
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Por el autor • Jul 22nd, 2008 • Categoría: Actualidad

Advertir que se le asigne a Julio Cobos el carácter de Judas no deja de estimular la reflexión, luego de que la emoción decantó luego de una larga vigilia.
Existen versiones contradictorias sobre el apóstol que vendió al maestro por 30 denarios. Para ello hay aportes innegables en la teología, e inclusive en la literatura.
No se puede dejar de mencionar los estudios de Nils Runeberg y como estas tesis se plasman en Borges y sus Tres Versiones sobre Judas (Ficciones). Siguiendo con lo ficcional, los memoriosos y de avanzada edad, recordarán la versión teatral con el título de “Un tal Judas” con la autoría de los franceses: Claude André Puget y Pierre Bost, y representada en el año 1955 en Buenos Aires con la actuación protagónica de Narciso Ibáñez Menta (dicha obra proponía una mirada exculpatoria sobre Judas)
El debate de los teólogos sobre Judas se centra en si era un simple traidor o había en su acción la estrategia de un artista que plasma en su labor una realización superior. Pero Judas sabía que iba a tener mala prensa; debía tenerla, era parte del plan.
La historia de este personaje de la historia y su tragedia, se convirtieron en la pedagogía judeocristiana – y seguramente es ese el principal objetivo del relato – en una simbolización sobre la traición como condición humana siempre latente, siempre posible.
El Judas histórico deja paso al mensaje universal; en realidad él es su propio instrumento. El traidor debía existir para completar la discrepancia entre lo humano y el Verbo, para ratificar la naturaleza pecadora del hombre. Que está siempre ahí, acechando. La dialéctica del hombre y Dios impone que si el hombre no es lo que es, tampoco Dios lo sería.
La traición de Judas permite el apresamiento de Jesús y luego su condena y ejecución. Pero la historia estaba preparada para eso, Jesús debía morir para salvarnos.
Entre los denunciantes de Cobos se encuentra un horizonte bastante diverso. Alguno que otro más audaz, pero no se puede dejar de mencionar al funcionario que señaló que en el justicialismo se consagra el día de la lealtad, el 17 de octubre, haciendo alusión a lo impensado para un peronista, ser traidor.
Es comprensible que semejante falsedad pueda ser dicha bajo la protección psicológica de la soberbia
Sería largo enumerar la cantidad y significativas traiciones que ha tenido como protagonista la dirigencia justicialista. Pero, lo notable es que lo diga un funcionario de un gobierno que ha hecho de los derechos humanos, un blasón. Lo que supone que debería conocer el papel que jugaron en los 70 algunas dirigencias sindicales peronistas respecto a otros peronistas, hoy desaparecidos, al entregarlos a las fuerzas de represión. Parece que a este Ministro los 30 denarios le obnubilan las neuronas.
Cobos eligió la ética de las convicciones más que la de las responsabilidades y falló, por eso lo de traición a la solidaridad institucional con su autoridad: la presidenta de la Nación.
Para los diversos Evangelios, Judas es explicado desde la codicia, o “que esa noche Satanás entró en su cuerpo”; o por el deseo de sobresalir entre sus pares.
No obstante, es necesario decir que la traición, o como se llame, requiere de un gran trabajo en la propia subjetividad. Es necesario, atravesar la pelea con uno mismo y las contradicciones. Esta lucha interna, explica la temblorosa y patética emisión del voto del Vicepresidente.
Julio Cobos ha emergido como una renovada figura política popular que da una señal republicana ante tanto vapuleo de las instituciones. La UCR tal vez haya encontrado un nuevo líder para resucitar. Hay que ver que quiere hacer Cobos, pero lo que es seguro es que no va a seguir el camino de Judas cuando preparó la cuerda para ahorcarse, luego de devolver el dinero. Porque al verbalizar la culpa antes de emitir el voto” Pido disculpas…” estaba huyendo de la tragedia, para ingresar a una historia más modesta.
Finalmente, una interpretación sobre aquél Judas dice que al entregar a Jesús a la muerte, facilita su salida del cuerpo aparente y la liberación de la divinidad que llevaba dentro. “Lo que tengas que hacer hazlo enseguida” le dijo Pichetto a Cobos, como el Señor le dijo a Judas. De este modo el círculo completaba su sentido.
Algunos optimistas presumen que Cobos cumplió una misión parecida y que el propósito fue salvacionista. ¿De él o del gobierno, o de ambos? Es fácil pensar que si se aprobaba la Resolución 125 el conflicto iba a seguir y el gobierno obtenía un triunfo con gusto a derrota.
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